Las orejas forman parte de la armonía del rostro y, aunque muchas veces pasan desapercibidas, determinadas características pueden hacer que llamen más la atención de lo que nos gustaría. Las conocidas orejas de soplillo, los lóbulos excesivamente grandes o alargados y las dilataciones provocadas por determinados piercings son algunos de los motivos por los que una persona puede plantearse una cirugía.
La cirugía para corregir las orejas no es una única intervención. La técnica depende de qué queremos modificar y de las características de cada paciente.
Orejas de soplillo: cuando la posición de la oreja es el problema
Las llamadas orejas de soplillo son aquellas que sobresalen más de lo habitual respecto a la cabeza. No constituyen un problema de salud, pero pueden convertirse en una preocupación estética que acompaña a algunas personas desde la infancia.
La intervención más conocida para corregirlas es la otoplastia, una cirugía que permite modificar la posición y determinados aspectos de la forma de la oreja. El objetivo no es conseguir unas orejas completamente pegadas a la cabeza, sino reducir su separación y lograr una apariencia proporcionada y natural.

Lobuloplastia para corregir las dilataciones
El lóbulo puede sufrir modificaciones importantes por el uso de pendientes pesados, traumatismos o los llamados piercings dilatadores. Cuando el tejido se ha estirado demasiado, retirar el dilatador no siempre hace que el lóbulo recupere por sí solo su aspecto original.
En estos casos, la lobuloplastia permite reconstruir y remodelar el lóbulo, eliminando el exceso de tejido y cerrando la abertura producida por la dilatación. También puede utilizarse cuando el lóbulo se ha desgarrado como consecuencia de un pendiente.
Rejuvenecer el lóbulo de la oreja
El envejecimiento también afecta a las orejas. Con el paso de los años, el lóbulo puede perder volumen, alargarse y adquirir un aspecto más fino o envejecido. Además, los años de uso de pendientes pueden acentuar estos cambios.
La lobuloplastia puede utilizarse en estos casos para mejorar la forma y las proporciones del lóbulo y conseguir un aspecto más rejuvenecido. En determinados pacientes, el objetivo no es cerrar una dilatación ni reparar un desgarro, sino recuperar la armonía que el lóbulo ha ido perdiendo con el tiempo.

¿Qué cirugía de orejas es la adecuada?
No todas las personas que quieren mejorar sus orejas necesitan la misma intervención. Mientras que las orejas de soplillo suelen corregirse mediante una otoplastia, los problemas localizados en el lóbulo, como las dilataciones, los desgarros o los cambios relacionados con la edad, pueden tratarse mediante una lobuloplastia.
La elección de la técnica debe realizarse después de valorar la anatomía de cada paciente. El objetivo, tanto en la cirugía de la oreja como en la del lóbulo, es mejorar aquello que preocupa al paciente sin perder de vista algo fundamental: que el resultado sea natural y esté en armonía con el resto del rostro.
